Aquí empieza todo

martes, 21 de abril de 2015

Recuerdo perfectamente como empezó ese día. María se acababa de ir tras pasar unos días con nosotros. Durante esos días no le faltó tiempo para hacerme la pregunta: ¿Cuándo seré tita?
Yo poco convencida le dije que esperara tranquila, que ya si eso.

Como cada mes, yo estaba esperando que llegara mi regla puntual a su cita, nunca más de 26-27 días. Ese mes, Febrero concretamente, me sentía un poco más sensible de lo habitual en mi, ya que yo ni me entero nunca de que estoy en esos días del mes, ni me duele, ni siento nada de nada. Vamos, que si no es por que lo veo, no notaría lo más mínimo. Guay, ¿eh? Lo sé, soy la envidia en ese aspecto.
El caso es que esta vez, llevaba varios días sintiéndome molesta y antes del día clave, viendo que la cosa no cambiaba, me hice un pipi-test de estos. Bueno, alguno más para ser sincera. Por confirmar. Vaya que no me lo creía.

Mi cara no tenía precio. Ahí estaba el test diciendo: "Embarazada. 1-2 semanas". Entre la risa que me entró y el tembleque de las piernas (para qué lo voy a negar), no sabía cómo decírselo a Pablo que estaba desayunando para irse a trabajar, todavía ajeno a todo lo que venía por delante.

Bueno, pues no lo mejoré mucho. Así tal cual, medio tronchada y temblando me acerqué y se lo solté de golpe. Su reacción fue: "Ah, bien. Me tengo que ir ya. Pero, ¿eso se equivoca a veces no?"
Poco después, se enteró María y conforme pasaron los días, el resto de la familia. Era 12 de Febrero y por San Valentín, ya toda la familia estaba al tanto.

¿Qué me hizo sospechar?
En mi caso un dolor bastante intenso en el pecho durante varios días. A veces venía y otras se iba pero para volver igual. Nunca me había pasado. Como he comentado, nunca he sabido que son esas molestias relacionadas con el síndrome premenstrual, lo cual me hizo pensar.


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